
TODOS DEBERIAMOS TENER UNA TIA CLARUCA.
Siguiendo con mis recuerdos del Pombal, hoy voy a contar de mi relación con los dulces ,que era la misma que tenían todos los niños de mi generación . Juan José y yo al tener los 2 a nuestros padres en Venezuela compartimos muchas experiencias : quedamos los 2 con nuestros abuelos y fuimos también los 2 los consentidos de nuestros tíos y primos y cuando alguien venía de Venezuela siempre nos traía un gran paquete lleno de cosas que aquí no eran fáciles de conseguir. Los juguetes que luego nos dejarían los reyes , ropa y chucherías.,.. a Juan José su madre le mandaba melocotones en lata y a mí la mia , paquetes de Flan Royal de vainilla y de chocolate.
Me encantaban los flanes ! Claruca los guardaba y hacía unos por Navidad, otros por mi cumpleaños y otros el día de las madres.
Bien, de esto que os voy a contar era yo muy pequeña . El día de Nochebuena por la tarde Claruca se puso a hacer los flanes : uno de chocolate y otro de vainilla y, yo andaba por el medio viendo todo sin perder detalle . Cuando llevo las fuentes para el comedor yo fui detrás y cuando las dejo encima del chinero y salió cerrando la puerta detrás de ella y me empujó cara a la cocina, mi desilusión era tan patente que me dio un gran abrazo y me dijo “mañana a ti te pongo el doble” . En fin ….no es que me consolará mucho pero la Nochebuena prometía diferente a las otras noches y yo me puse a disfrutar de todo lo extraordinario.
El día de Navidad desperté tarde y cuando entre en la cocina ya mi abuela había puesto a asar el gallo que había sentenciado unos días antes .
-Siéntate miniña que te doy el desayuno
– mamá quiero flan. Claruca me dijo que hoy me daba el doble .
– será después de comer .
– no ahora – respondí yo terca
Total que mi abuela me sentó en sus rodillas y sin darme opción a decir nada más , me empezó a meter cucharadas de desayuno en la boca . Más tarde estaba yo jugando en el pasillo y veo que Chelo sale del comedor de delante ( el de las cosas bonitas) y deja la puerta abierta . Juro que solo iba a mirar y oler de cerca los flanes pero me acerque y acerqué el dedo ,y lo metí dentro y lo chupe y ya no pude parar cogí una cuchara y sin casi darme cuenta me había zampado más de la mitad . Salí del comedor tan sigilosamente como había entrado . Seguí jugando ,pero ya me iba dando cuenta que lo que había hecho tendría consecuencias. Cuando nos sentamos para comer yo ya me sentía muy mal ,me dolía la barriga , estaba mareada y cuando mi abuela me puso delante el plato con pollo empecé a llorar y a decir que no con la cabeza . Lo peor fue cuando Chelo fue a buscar los flanes , me deslice debajo de la mesa y desde allí la oí ” donde está esa lambona ? Sal de ahí ahora mismo ” yo me atrinchere entre los pies de Claruca y allí me quedé oyendo todo lo que decían sobre mi y hasta que su mano tranquilizadora no se puso sobre mi cabeza acariciándome no salí de debajo de la mesa .
Tendríamos que tener todos una tía Claruca , o no ? Y una Chelo y un Cardito ….. Y una infancia en la que hasta las triscas se recuerdan con cariño





