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Y para mas datos, fué en Bayón.Y creo que organizó esta reunión durante varios años.
Comentario por luis (12-07-2009 19:04)
Eran las las Fiestas de SAN SIMON,me contaba mi suegra que las¡¡COMILONAS¡¡eran impresionantes.
Comentario por margarita coello (13-07-2009 03:45)
y tanto que eran impresionantes hay que tener valor para darle de comer a 40 curas!!! con humor y sin ánimo de ofender a nadie, pero si lo piensas un poquito, menuda ruina!
Comentario por carlos p. (21-12-2009 16:54)
Al lado del cura de Cea, está D. Satiro que era el sacerdote de las monjas de Vista Alegre y detrás, a la derecha, el cura de Rubianes.
Comentario por Cándido (04-04-2010 13:59)
¿ Alguien se acuerda del FIAT “Topolino” que tenia D. Satíro ?
Comentario por luis (04-04-2010 14:13)
Me acuerdo del “topolino” de D. Satiro y de D. José Gago, cura de Cea.
Me ha contado mi padre que él ha estado trabajando en alguna de las comidas que citais de la fiesta de San Simón. He visto una foto (muy pequeña)tomada el día de San Simón de 1941 en Bayon en la que están Alfonso Galbán y mi padre. En aquel momento Alfonso Galbán era el dueño del España y mi padre ya trabajaba allí.
Comentario por Paco Salgado (05-04-2010 20:58)
El FIAT ?Topolino? que tenía D. Satiro -otrora sacerdote de la Iglesia Conventual de Vista Alegre, como dice Cándido-, al que hace referencia Luis, se guardaba en el garaje de mi abuelo. El ?Topolino?, salvo raras ocasiones, era el único coche que no salía del garaje en toda la semana. Ahora bien, el domingo por la mañana hacía su ?salida triunfal? para dirigirse a la capilla del Pazo de Poyán, en A Laxe, donde D. Satiro tenía que oficiar la misa dominical. Aunque, en honor a la verdad, aquel veterano automóvil lo dejó ?tirado? más de una vez; causa por la cual se veía alterado el horario del oficio religioso, con el consiguiente sofoco del bueno de D. Satiro.
Anécdotas aparte, y centrándome en la fotografía, que es lo propio, únicamente decir que en la fiesta de San Simón -como otras de cierto renombre y fervor popular, esencialmente en el ámbito rural-, además de la devoción predominante, la brillantez de la celebración dependía, en gran medida, del número de sacerdotes que asistían. Ellos, como ya comenté en la siguiente fotografía de esta misma página, eran los verdaderos protagonistas de la fiesta. Y lo sabían. Como también sabían, ciertamente, y así lo reconocían, que aquel ?estrellato? -dicho sea con todo respeto- se lo debían al hombre que, con su comprometida entrega, engrandeció la fiesta de San Simón. Me refiero, naturalmente, a Alfonso Galbán Otero (+).
Comentario por Roberto Núñez Porto (13-04-2010 01:45)

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