Categoría: personas recordadas


  • Amalia unha infancia desgarradora

    Una de los peores dramas de la vida de una persona es que le roben su niñez. Y a Amalia se la robaron. A Amalita(como la conocemos todos los vecinos y amigos) le tocó vivir en propias carnes una de las situaciones más absurdas que la vida a veces nos presenta, porque la guerra civil es una guerra absurda; no hay una tierra que consquistar y por la que luchar contra un enemigo común. En otras guerras tu compatriota es tu compañero en la lucha y peleais juntos… En la guerra civil tu vecino, tu hermano,… y hasta tu propio padre, se convierte en un enemigo y hay que eliminarlo como sea, y la sangre de tu hermano, de tu vecino, de tu padre se convierte en un trofeo. Y tu propio hermano, tu vecino , tu hijo, te “arranca” de tu casa y de tu familia y te hace desaparecer, porque ¿qué le pasó a tanta y tanta gente, sino que litaralmente desaparecieron?. Casi a diario estamos viendo en la prensa que aparecen fosas con represaliados de la “maldita” guerra, porque eso es en lo que se convierten, en represaliados, víctimas de represalias personales en tantas ocasiones…”Fue una guerra de rencillas”, es el comentario de mucha gente mayor.
    Y a Amalita, como a tantos otros “niños de la guerra” le arrancaron a su familia. Cuando ella contaba con unos 12 años, su hermano Manolo tuvo que huir de casa, y para forzar su búsqueda se presentaron en su casa y se llevaron a sus padres, dejando a Amalita a su suerte, y a merced de sus vecinos. Gracias a Dios, lo que la guerra civil causa en unas personas y las vuelve terriblemente crueles, en otras causa el efecto contrario y las hace solidarias, y los supervivientes se unen en las desgracias. Y tus vecinos te acogen en tu casa, te dan de su comida, te consuelan en tu dolor.
    Hoy A amalita, como a muchos otros/as, se le ha devuelto parte de esa niñez robada con el recuerdo emocionado que representa el monumento POLA LIBERDADE del parque Miguel Hernández de Vilagarcia donde, entre muchos otros, aparece el nombre de Manuel Limeres Ordóñez. Seguro que Amalita pasa muchas veces a propósito, aunque no le pille de camino, por delante de dicho monumento-homenaje para ver allí escrito el nombre de de su querido hermano al que una guerra completamente absurda pero la más cruel de todas las guerras, le arrebató la vida con una muerte con la que se llevó parte del corazón de sus seres queridos que sobrevivieron.
    Y hoy Amalita con sus……años sigue defendiento valientemente sus ideas, rindiendo así un eterno homenaje a su hermano.
    Comentario por Mary Gallego (23-10-2009 19:25)
    No puedo contar más sobre los afectados por los “desastres de la guerra” porque, gracias a Dios, mi familia no sufrió directamente sus penalidades. Solo comentar que es ta foto viene a simbolizar la integración en la familia de los “allegados”, porque Amalita pasó a formar parte de mi familia para siempre. Ella y su marido, Alfonso, de gafas en la foto, y conocido en la Renfe por “Cesures”, son los padrinos de mi hermano mayor Julio, el rubito de delante de la foto, y el hijo de Amalia, Eladio (el delgaducho de delante en la foto y hasta hace poco publicista de Radio Arosa) siempre demostró un cariño especial por todos nosotros. Y es que ” es de bien nacido ser agradecido”.
    Comentario por Mary Gallego (26-10-2009 00:17)


  • Aurelia de Trabanca

    Ela era panadeira de Rañó de moi nova, unha vez que chegaron en tren unha chea de presos no tren, destiñados a o campo de concentracion de Rianxo, presos que eran manoxos de osos, cheos de fame e miseria, Aurelia cansouse de repartirlles pan.


  • Na nosa memoria

    A la izquierda Carlos Comendador, “Don Carlos el de la Electra” como era mas conocido.
    Comentario por luis (02-09-2009 23:18)
    Carlos Comendador, mi abuelo, Andres ( Chapeiro )el que tenia la Zapateria, casi enfrente al California, tambien conocido como Wallace Berri, este uúltimo mote, entre los amigos de la pandilla, el otro Romualdo Cores, el Padre, de los del Bar Xesteira, Romualdo (+), Mingos, Pepe. etc.
    Comentario por Cunino (03-09-2009 09:41)


  • Desde Dentro do Corazon

    Cando fumos grabar os supervivientes do Cabo Razo, no documental DESDE DENTRO DO CORAZON, queixabanse, de que nunca xamais, poideron dar as gracias a quenes lles salvaron a vida…onte foi posible…esta e a foto, Jose Outeiral e Manolo Vazquez, viñeron a Vilagarcia cheos de emocion, de Cabo de Cruz, o racu do pai de Manolo e o tio de Jose encheuse de corpos que loitaban pola vida. Desde o Faiado o noso homenaxe a eles que correron riscos sin pensar en mais. GRACIAS


  • As fillas de Adalbert Laffon

    Artigo de Fernando Salgado no DIARIO DE PONTEVEDRA en Xuño do 2022

    Cuando los zapatos tenían que durar todo el curso y sólo podían calzarse los domingos y en algunos días muy señalados del año, a Rita Garrido se le fueron los ojos hacia los que calzaba Cuqui. «Eran de un color rojo brillante, de charol. ‘Qué bonitos’, le dije». La reacción de su propietaria fue inmediata: se descalzó para entregárselos a su amiga. Entre sorprendida y agradecida, Rita Garrido le insistió en que se quedase con ellos, pero no logró que cambiase su decisión. Ella se justificó en casa diciendo que le apretaban. «Su madre la puso verde», agrega.

     

    El escenario fue una calle de O Carril (Vilagarcía), la acción se registró cuando el siglo XX se encontraba en su ecuador, y sus protagonistas tenían entonces entre diez y doce años. Solange, Rocío y Nadine son las tres hermanas de Cuqui, todas mayores que ella e hijas del matrimonio formado por Adalbert Laffon y Gracia Bayo, cuya llegada a Carril, en torno al año 1944, fue un acontecimiento en la pequeña localidad arousana que sigue estando muy presente en la memoria de sus vecinos.

     

    No puede decirse que sus inicios resultasen fáciles, porque después de haber comprado unos viveros en As Briñas para dedicarlos al cultivo de moluscos, las campanas de la iglesia parroquial comenzaron a sonar en señal de alarma, -recuerda Chito Bóveda, que pertenece a la familia propietaria del Restaurante Loliña y más tarde abrió un establecimiento de hostelería muy cerca, el Casa Bóveda-, que incluso quisieron volcarle su coche, de marca Opel.

    Adalbert Laffon

    «Medía 1,96 metros y nunca se había visto un hombre de semejante estatura por aquí», comenta Sito Persapón. Compró los viveros de Carmen, La Simeona, para dedicarlos a una actividad novedosa entonces: la cría de ostras. Superada la alarma propagada desde el campanario, la inquietud del vecindario dio paso a la curiosidad.

    Los carrilexos comprobaron que además de subirse a un bote para pescar en Sálvora, Ons, O Areoso o San Vicente, del mar también era posible extraer un bivalvo muy cerca de sus casas que tenía una buena acogida en varias ciudades españolas, que entonces quedaban muy lejos.

     

    Su vivienda se encontraba en una casa de bajo y una planta situada frente a la isla de Cortegada, a unos pasos del mar, que entonces compartía con el Restaurante Loliña, establecimiento por el que pasaron famosos personajes de la aristocracia y la sociedad, que hoy ocupa la totalidad de la edificación.

     

    «Siempre estaba en el muelle, rodeado de gente y escuchando», recuerda Chito Bóveda. Adalbert Laffon también prestó atención a la sugerencia que le hizo un día un chaval que no tenía diez años, llamado José Luis Rodríguez Otero.

    Además de abrir el camino en el cultivo de ostras, aquel sorprendente francés puso en marcha una fábrica de detergente en la planta baja de su vivienda. Cuenta José Luis Rodríguez, que un día cuando regresaba de la escuela se acercó a la puerta de su casa, y a la pregunta de Laffon de qué quería, le respondió con una propuesta: convertirse en vendedor de su detergente.

    El francés lo citó para el día siguiente, y entonces le entregó dos botellas en una bolsa de papel y le dijo que si las lograba vender en menos de media hora se convertiría en su empleado. «Lo conseguí», afirma. El día siguiente le encontró comprador a cuatro. Poco a poco fue haciéndose con una cartera de clientes, además de poner en marcha la venta a domicilio por los domicilios de O Carril, Guillán, Trabanca-Sardiñeira y Bamio.

     

    Y cuando ya se había entablado una relación de confianza, le hizo otra propuesta. Sentado en una cafetería, José Luis Rodríguez explica que le planteó a Laffon la posibilidad de utilizar un lema para promocionar la venta del detergente. ‘Ni lejía ni jabón, usen siempre Persapón’. Superada su sorpresa, le respondió: «Sabes que es una buena idea», recuerda que le dijo. Transcurrido más de un mes desde entonces, Adalbert Laffon ordenó imprimir el eslogan en las etiquetas, además de sacar a la calle cientos de impresos con el mismo mensaje, que José Luis Rodríguez se encargó de distribuir puerta a puerta.

     

     

     

     

    Desde entonces lo conocen en Carril como Sito Persapón, después de haber sido Sito Persaponciño. «Las mujeres me llamaban diciendo, ‘ni lejía ni jabón, usen siempre Persapón’», añade. Asegura que fue el encargado del bote de vela en el que llevaba a sus cuatro hijas a pasar las jornadas de domingo a la isla de Cortegada, aunque otras versiones señalan que tal responsabilidad correspondió el todo momento a Juan, El Piquís, que también gobernaba el barco del francés.

    «Guapas no, guapísimas», subraya que eran todas ellas. También dice Sito Persapón que apenas salían de su casa. Y que la relación que mantenían con los vecinos era mínima. Chito Bóveda, Rita Garrido y otra vecina que las conoció, Pili Diz, coinciden con él a la hora de valorar su belleza, pero no comparten esta afirmación. Además de rechazar de plano el recato que les atribuye, Pili Diz recuerda una escena que causó sensación: la que protagonizaron Rocío, Solange, Nadine y Cuqui tirándose al agua desde el malecón, cosa que en aquella España en blanco y negro solo estaba al alcance del personal masculino.

     

    Y no solo eso, sino que lo hacían vistiendo bañadores de colores vivos, cuando las mozas del lugar tenían que bañarse resguardando las curvas con trajes menos sugerentes. «Eran las únicas que tomaban el sol en el malecón», recuerda Chito Bóveda. Fue tal el impacto que incluso corrió el rumor, sin fundamento alguno, de que para ponerse morenas evitaban el contacto de cualquier prenda de ropa cuando lo hacían en la azotea de su vivienda. «Y fumaban», apostilla.

     

    ‘Arrideverci Roma’ es el título de un disco de 45 revoluciones por minuto, con cuatro canciones, que interpreta Milla Pizzi y figura en la discoteca de Chito Bóveda. «Me lo regaló Nadine», comenta, al igual que otro, de Harry Belafonte, titulado ‘Calypsos’, comprado en una tienda situada en los Campos Elíseos de París. Su casa era una de las pocas de Carril que contaba con un gramó- fono a cuerda, que su padre trajo de Estados Unidos. Un vecino lo logró conectar a un aparato de radio, y era utilizado en los guateques que se celebraban por entonces en la vivienda de los Laffon.

     

    Se reunían entre 20 y 30 invitados, que acompañaban las ostras, cuyo tamaño duplicaba las que pueden verse actualmente en cualquier plaza de abastos, con vino del Ribeiro y tinto del país. Entonces estaba en boga el baile agarrado «y venían los moscones de todas partes: Vilagarcía, Pontevedra, Santiago». Los hijos de las familias más pudientes del entorno se dejaban ver por Carril para tratar de cortejarlas. Y todos recibieron calabazas. «Estaban muy preparadas y tenían poco nivel para ellas, que eran de otro mundo», justifica Pili Diz.

     

    Tampoco tuvo éxito el cura en su intento de que se uniesen al rebaño que pastoreaba. Rita Garrido comenta que Nadine lograba sacar de quicio con asiduidad al párroco, y le bastaba con presentarse en el templo, dedicado a Santiago Apóstol, patrón de España, con un escotado vestido de sisas que permitía intuir sus senos o dejaba al descubierto sus morenos hombros de adolescente.

     

    El ensotanado no permitió el acceso a la casa divina de mujeres en manga corta, y en su campaña contra la exposición ante el público de un solo centímetro de piel desnuda de mujer se encontró con un serio contratiempo: la proliferación de las denominadas medias de cristal o nylon. Pero tampoco se arrugó en su empeño ante esta prueba a la que le había sometido la moda llegada del extranjero. Sintiéndose defensor de los valores morales de la civilización occidental, ordenó a su sacristán que lo sacase de dudas, tarea que cumplía palpando las piernas de las jóvenes a las puertas del templo para comprobar que las llevaban puestas.

     

     

     

    Adalbert Laffon

     

     

    Está de más puntualizar que las hijas de Laffon no pasaron por semejante inspección. No fue este el único disgusto que le causó al pastor de almas la extranjería, porque pudo ser en 1955 o 1956 cuando quiso expulsar de la iglesia a una mujer en manga corta. Pudo haber conseguido su propósito, como muchas veces, pero resultó que había viajado desde Estados Unidos, donde vivía, para realizar el papel de madrina en una boda, y después de una agria discusión el sacerdote acabó cediendo y se celebró el sagrado sacramento del matrimonio. La novia no era otra que Pili Diz.

    “Cuando iban hasta Vilagarcía en sus bicicletas de color amarillo, el padre adelante y las tres hijas mayores detrás con sus minishorts, era un espectáculo», expone Chito Bóveda. «Eran unas bellezas», subraya Rita Garrido. «Aprendimos mucho de ellos», dice Pili Diz.

    Antes o después, acabaron sabiendo que la familia procedía de Bretaña (Francia), y que Adalbert Laffon era una persona importante. Lo que no acabó de estar claro es el motivo. Una versión indica que había colaborado con los nazis. La otra, que era un monárquico legitimista. En una nota de sociedad publicada por el periódico ABC en el año 1944 figura como agregado de Prensa de la Embajada francesa. Europa está en guerra y los aliados todavía no habían desembarcado en Normandía.

    «Había tenido algunos escarceos con el Gobierno de Vichy, a resultas de los cuales no podía volver a Francia si no se prestaba a un proceso de depuración», expone Juan Benet en ‘Luis Martín Santos, un Memento’.

    «No solo ingleses y norteamericanos se mostraron disconformes por la propaganda generada en la Península Ibérica, pues el agregado de Prensa de la Francia de Vichy en España, Adalbert Laffon, ya se había quejado, en agosto de 1941, por los comentarios que ‘Arriba’ emitía sobre las cosas francesas», expone Antonio César Moreno Cantano en su tesis doctoral de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares elaborada en 2008.

    Y cuando la familia ya se había integrado en la vida diaria de Carril, excepción hecha de los asuntos religiosos, abandonaron la localidad vilagarciana. Comentan, quienes trataron con los Laffon, que años después les devolvieron un castillo que les había sido incautado. Madrid.

    El modo de vida de aquellas muchachas también llamó la atención en Madrid. Narra Fernando Guillermo de Castro, en el Diario de Ibiza, como dos chicos besaban a Rocío en el Café Gijón, de Madrid, riéndose a carcajadas. «Las caras de los intelectuales progresistas reflejaban estupor, escándalo o reproche para una moral burguesa apenas camuflada», escribió en 2011. Uno de ellos era el escritor Luis Martín-Santos, el autor de ‘Tiempo de silencio’, que se convertiría en su marido.

     

    «En la Iglesia de San Jerónimo el Real se ha celebrado la boda de la señorita Rocío Laffon Bayo con el doctor en medicina D. Luis Martín-Santos Ribera», publicó el ABC el 29 de junio de 1952. El general y subsecretario del Ejército del Aire, Castro Garnica y los marqueses de Valdeiglesias, Santacara y Guijalba actuaron como testigos de la novia, indica.

     

    La pareja se estableció en San Sebastián, donde once años después ella fallecía a consecuencia de un escape de gas. Uno después era él quien perdía la vida en un accidente de tráfico registrado en Vitoria.

     

    Juan Benet, que mantuvo una breve relación con Solange, hizo una semblanza de la familia Laffon en su libro ‘Otoño en Madrid hacia 1950’. «A Solange le dedica un canto emocionado. Dice de ella que, sola, merecería un libro de mil páginas», escribe De Castro.

    Corría la mitad de la década de los 60 cuando Chito Bóveda vio a «un caballero con la gabardina sobre el brazo caminando por el muelle viejo, parándose a mirar». Era Adalbert Laffon. «Caminaba en sus recuerdos, volvió al presente y nos saludó antes de marcharse para no volver», recuerda emocionado.

    (Las fotos fueron cedidas por O Faiado da Memoria y reflejan distintas panorámicas de Carril)

    Transcurrido un mes desde la publicación de este reportaje, en el periódico Diario de Pontevedra, su autor recibía una carta, escrita por Puri Montenegro, que figura a continuación.

    Era un señor al que se le veía la clase que tenía, además de ser encantador, alto y guapo, y un gran padre. La madre era andaluza, pequeñita y también un encanto. Las más guapas eran Nadine y Solange. Las otras dos eran monas, pero la belleza de estas era impresionante. Hablaban un castellano con acento andaluz.

    Enseguida nos hicimos amigas porque nosotras estábamos internas en Placeres, aunque mis hermanas y yo vivíamos en Pontevedra, para evitar tener que cruzar la playa en unos inviernos que eran tremendos. Teníamos una amistad tremenda entre todas.

    Llegaron esas niñas y nos chocó porque eran distintas por su aspecto, por su forma de ser, sobre todo Solange y Nadine. Luego supimos que su madre había también estudiado en un colegio del Sagrado Corazón en Andaucía. Vinieron sin nada porque tuvieron quisieron detenerlo y tuvieron que escapar de Francia en la guerra, y nos contaban que huyeron esconditas en trenes. Fue tremendo.

    Él terminó siendo pescador de remo. Era admirable y siempre venía a las visitas, junto con el resto de los padres, que se celebraban los jueves y los domingos. Entonces las mayores tendrían entre 14 y 15 años y eran mucho más modernas que nosotras. Iban con bikini a la playa cuando nuestras madres nos obligaban a poner bañadores con falditas. Los rezos y los rosarios eran interminables. Aquel pudor era exagerado.

    Mantuvimos el contacto por cartas, nos vimos alguna vez, y se que la mayor se casó con un español y que Solange fue medio hippie. Mi padre, que fue médico y boticario, sacó el carnet de aviador civil e iba al Colegio de Placeres a la hora del recreo para echarnos caramelos y botes de leche condensada. “Niñas, sepárense que viene Montenegro”, gritaban entonces las monjas.

     

    (Este texto corresponde a una conversación mantenida con Puri Montenegro en la tarde del día 24 de junio del año 2022 en su domicilio de Pontevedra.) L


  • Mon Bua, un gran futbolista

    De Vilaxoan, un campeonazo no mundo do futbol. Xogou no Celta, no Real Madrid e no Malaga, nuns tempos que non tiñan nada que ver cos abalorios da actualidade.

    Fichou polo Arousa, onde se mantivo dúas tempadas. O Real Madrid fichouno por 800.000 ptas., que foi a maior cantidade que pagou o club merengue por un xuvenil naquelas datas dos anos 60.

    Na fotografia vemos a Bua co fillo do seu amigo Duran, futbolista de Vilaxoan no Arousa e no San Martin.

    O neno e Manolo Duran Abalo, fillo de Merceditas e Duran


  • Juanma e Celso

    Celso Callón Recuna+excompañero y amigo del León XIII,solidario,simpático y muy sociable,es una verdadera pena recordar a todos nuestros amigos que se fueron tan jóvenes!que suerte tenemos los que podemos contarlo!.Respecto a mi buen amigo Juanma Patiño fué uno de los deportistas más polivalentes de nuestra zona junto a Dito Abalo y Paquito Fandiño, ya que los 3 destacaron en fútbol,baloncesto y balonmano,aprovecho este comentario para recordar otros deportistas villagarcianos importantes de mi juventud:José y Quique Canto en halterofilia;Emiliano Rodriguez,Joaquin Martinez “parrulo”,Brumbeck,Peleteiro,los hermanos Jesús y Bernardo Vila,De Andrés y Arca en natación;Rubén Sanmartin,Tito Ortega,Suso Méndez,Sindo Paz,Colis y Patiño en atletismo y en boxeo Pantera;todos ellos fueron los que abrieron brecha para los Porto en piragüismo,Antón Paz en vela y Gustavo César Veloso en ciclismo,etc.etc.Pido disculpas si me olvido de algún deportista villagarciano importante.Un saludo.
    Comentario por Nito Cambre (20-07-2010 20:38)


  • Jose Ramon. maquinista do tren de Varela

    José Ramón Varela. Varela foi o mais duradeiro conductor do tren que levaba a os pasaxeiros a Santiago todos e cada uno dos días as 7,20 horas e os devolvía de nuevo a suas casas pola tardiña, con saida da estación de Cornes.
    Chamabanlle o tren de Varela, sempre puntual a sua cita logo de unha parada no Salgueiral para recoller o bocadillo que lle levaba o seu fillo. Varela deixaba a os pasaxeir.os alí donde llo pedían, oubese o non estación
    O noso homenaxe para el e para todos os que fixeron posible que o ferrocarril funcionase, crecendo dia a dia ate hoxe.


  • Homenaxe a Florentino Espina

    Espina, primeiro pola esquerda, era o administrativo que controlaba os xuzgados nos anos cincoenta. Poucas cousas se cocian dentro que non pasaran polas suas mans.

    Vivia nos Durans, tiña tres fillos, dous nenos e unha nena.

    Na imaxen vemos un agasallo do mundo do dereito a Florentino Espina


  • Jose Sanmartin

    José María Sanmartin Figueira era natural de una pequeña aldea llamada Castroramiro (Somoza) , perteneciente al Concello de A Estrada, nacido en el año 1899 emigró para La Habana. En aquella época le había costado el viaje quinientas pesetas. Una vez allí para poder desembarcar era obligatorio que alguna persona o familiar lo reclamase en el barco ,en su caso fué reclamado por su hermano Serafín quien estaba ya establecido en Cuba hacía unos años.
    Su primer oficio fue la cantería , profesión que realizó en aquel país , su primera obra ? El Capitolio? ,José Maria dejó allí su notoriedad profesional aún hoy existente , pues fue el cantero que esculpió la mismísimas letras que dan nombre a tan emblemático edificio. Tuvo un compañero de oficio que mas tarde, al paso de los años se convertiría en un personaje histórico, el General Enrique Lister quien había emigrado a Cuba a los once años y regresó a España en el año 1925 ingresando en el Partido Comunista. Lister se convertiría en un importante activista sindical en la república.
    José María casualmente conoció en La Habana a la que unos años más tarde sería su esposa, Dosinda Garcia Vence nacida en 1912 y natural de Rodeiro (Lalín) . Huerfana de padres de muy niña se trasladó para Cuba con sus tios.
    En el año 1933 José vuelve para España y en el Concello de su tierra natal se establece como tintorero, allí unos años más tarde llegaría su esposa y en A Estrada, fue donde se enamoraron y posteriormente se casaron. Atraido por Vilagarcía a donde venía a menudo para tomar los baños vende su negocio y decide comenzar una nueva vida en la villa, decisión en la que de alguna manera influiría su amigo Aurelio también natural de A Estrada , representante y repartidor de Vinos del Rivero para todos los bares de esta zona .Así nace la que sería la Tintorería Galicia ,ubicada en la calle Rosalía de Castro y que en esos años sería la única de la ciudad. En ella se dedicaban a la limpieza y tintes de prendas. Recuerdan sus hijos las enormes calderas de cobre que utilizaban para tintar la ropa de forma artesanal ,pues parece ser que éste era el metal más adecuado para aguantar el calor necesario para tales funciones.
    Tuvieron dos hijos José María y Olga .quienes siempre llevaron con gran orgullo la herencia dejada por sus padres de honradez y trabajo incansable. José María era como aún hoy lo recuerdan un hombre de una gran bondad y entrega como así se lo demuestran a sus hijos las personas que tuvieron la gran suerte de conocerle. Falleció en el año 1982 a los 82 años de edad y su mujer Dosinda en el año 2002 a los 90 años.
    Comentario por Juan Carlos Porto (17-11-2009 21:12)
    Paréceme interesantísimo que ese gran edificio como é o Capitolio da Habana o fixeran persoas galegas, estradenses-vilagarcianas, de todos é sabido que os nosos paisanos teñen chegado a todos lados e en todas partes deixaron a súa pegada, proba diso é que en América a todos os españois lles chaman “galegos”.
    Xa que este é o blog da memoria, quero aproveitar para facerlle un merecido recoñecemento a todos os nosos emigrantes, a todos os que con gran dor tiveron que deixar a nosa terra para procurar un mellor vivir tanto para eles marchando como para os seus que quedaron.
    Hai tres anos estiven na Habana e quedei abraiada ao comprobar o sentimento galego que manteñen os nosos emigrantes e descendentes (moitos destes nin coñecen Galiza), a maioría falan o galego mellor que moitos dos que estamos aquí, gardan as nosas costumes, documentación, música, instrumentos e bailes.
    O edificio do Centro Galego, preciosa obra arquitectónica, construído e financiado polos galegos alí emigrados está ao carón do Capitolio, foi expropiado polo goberno de Fidel Castro, máis cedeulle algunhas dependencias aos galegos e a Xunta de Galicia fai algunha aportación no mantemento destas dependencias. Ademáis de ser centro de reunión dos galegos tamén garda algunha documentación referida a Galicia e arquivada por concellos.
    Hai un montón de asociacións galegas, entre outras “Rosalía de Castro” e “Curros Enríquez”, donde manteñen vivas as nosas tradicións, con clases de baile galego, de gaita e demáis instrumentos, de lingua galega, etc., algunhas ata teñen restaurante. E curioso ver a gran cantidade de nenos que con traxe galego tocan a gaita ou que bailan unha pandeirada ou unha muiñeira. Ademáis de que non ter medios económicos para facer a roupa tampouco teñen donde mercar os tecidos.
    Pero pódese dicir que lugar que máis me impresionou foi o camposanto “Colón”, con varias rúas, digamos galegas, pois nelas moitos concellos de Galicia teñen o seu propio mausoleo, verdadeiras obras de arte, dando repouso a miles de paisanos.
    Compartindo varios días cos galegos da Habana comprobei que a pesar dese noso mar tan grande que nos separa, levan no seu sangue un gran sentimento galego, teñen morriña pero tamén agarimo, nunha palabra son case máis galegos que os que estamos aquí, moitos con idades que sobrepasan a da xubilación e que se foron para esa terra sendo mozos (aos maiores de 65 anos o Goberno de España lles paga unha pensión de 100? ao mes -un capital nese pais-).