
REPORTAXE – DIARIO DE AROUSA-OLALLA BOUZA
El viaje de vuelta de la familia Muñiz: De Argentina a Vilaxoán en busca del rastro del abuelo
Gerónimo Antonetti busca en Vilaxoán lo que quede de la historia de su abuelo, Agustín Muñiz, que emigró en búsqueda de un futuro mejor y nunca pudo volver
Olalla Bouza
06/09/2026
“Me llamo Gerónimo Agustín Antonetti Muñiz y estoy buscando el lugar de nacimiento de mi abuelo”. Así se presenta. Llega de un viaje largo, desde Argentina. Es viticultor y está en España por trabajo, pero su corazón albergaba una misión mayor en este desplazamiento: conocer los paisajes que fueron la bruma familiar.
Es una de esas tantas historias que se cuentan. Diásporas que marcan ADN. Su abuelo, Agustín Muñiz Franco, nació en Vilaxoán, en el año 1894. Cree su nieto que era el mayor de ocho hermanos y pronto puso rumbo a la otra orilla del Atlántico para, como hicieron muchos entonces- como muchos de otros lares siguen haciendo ahora- buscarse las migas que aquí eran solo migajas. Pero la “oportunidad americana” tenía otra cara, que en la juventud es más difícil de ver venir: el nunca más.
Y lo hubo. Agustín no regresó a su tierra, pero las ondas de Vilaxoán estuvieron siempre tan presentes en él que incluso inundaron el alma de quienes nunca las conocieron: su hija y su nieto. La morriña empapaba un ritual que nunca faltaba con la llegada de los primeros rayos de sol espejándose en La Plata, que en este hemisferio suponían el inicio del largo invierno.
En ese momento, y mientras vivió su madre, siempre recibió un paquete de su hijo mayor. “Era una encomienda muy grande de ropa para pasar el invierno”, relata Gerónimo Agustín Antonetti Muñiz, que comparte el segundo nombre con el abuelo.
“Me lo contó mi mamá, porque ella lo acompañaba a hacer los envíos”, explica el argentino. Hubo un paquete de vuelta, el que llevó en persona “la tía Finita”, que “fue a llevarle una herencia a mamá porque le correspondía por la venta de una propiedad”. Retazos de encuentros y “saudades” de una familia separada por todo un océano. Junto a Agustín emigró también a Argentina su hermano Manolo, que trabajó en la Marina Mercante, “era un viajero incansable” y sí pudo visitar Vilaxoán. Como ahora su sobrino nieto, cuyos pies pisaron un paisaje ya muy distinto al que su abuelo conoció, en la búsqueda de su rastro. “Quiero saber dónde nació mi abuelo, si su casa existe o no”, explica. Y, en el caso de que aún hubiera familiares en la zona, “poder decirles que todavía existimos en Argentina. Quien pueda aportar algún dato, puede dirigirse a este medio por mail aportar algún dato, (vilagarcia@diariodearousa.com) o teléfono (986565625). mientras vivió su madre, siempre recibió un paquete de su hijo mayor. “Era una encomienda muy grande de ropa para pasar el invierno”, relata Gerónimo Agustín Antonetti Muñiz, que comparte el segundo nombre con el abuelo.
Los datos en los registros
La casa aparece en los registros con la dirección del número 22 de A Comboa. Agustín Muñiz Franco, que falleció en los años 50, era hijo de Félix Muñiz Varela y Ramona Franco Castelo; nieto de Francisco Muñiz Rodriguez, de Manuela Varela Santiago, de Joaquín Franco Rial y de Teresa Castelo. Su hija fue Dora Muñiz, madre de Gerónimo, quien es “el custodio de las cenizas de mi abuelo y de mi madre. Creo que se merecen que yo haga esta visita y búsqueda. Gran parte de lo que tengo se lo debo a ellos”, explica. En sus días por Vilagarcía y Vilaxoán visitó varios puntos y habló con todo aquel que quiso escuchar su historia. “Un hombre me dijo una frase que se me quedó grabada: Que Buenos Aires es la quinta provincia gallega”. Razón no le falta. Las estadísticas señalan que un 41,80% de los millones de españoles que pusieron rumbo a América Latina a principios del siglo XX eran gallegos. Vilagarcía era uno de los principales puertos de salida. El viaje duraba unas dos semanas. La vuelta, para Agustín, tardó más de cien años.